
Hoy nos acercamos a Olvena, un pueblo pequeñito de la provincia de Huesca que no llega a los 100 habitantes. Un lugar de calles y casas de piedra, tranquilo, agradable, silencioso, y con un paisaje y un entorno natural bello, espectacular en algunos tramos y con mucha, mucha historia a sus espaldas. Las huellas del Neolítico perduran impresas en las paredes de las rocas.
Olvena domina desde la colina en la que está situada todo el valle que forma el río Ésera antes de que sus aguas se mezclen con las del río Cinca. Es precisamente este río el que forma el precioso fenómeno natural que nos ocupa hoy. Un congosto, es decir, un desfiladero excavado en la roca, un proceso de miles de años de erosión provocado por el paso de las aguas entre las piedras y los altos acantilados.
Ya de por sí merece la pena el viaje por carretera para llegar hasta allí, una sinuosa vía entre las rocas con vertiginosos precipicios a un lado y con muchos túneles abiertos entre las altas cotas. Hay bastantes ensanches a ambos lados del camino donde dejar el vehículo y echar un vistazo o comenzar un paseo.
Las Pinturas rupestres del Remosillo son uno de los atractivos de este paseo que vamos a dar. Declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, estas pinturas sobre piedra caliza son de un vivo color rojo y representan a humanos y animales en escenas de caza, además del dibujo de un animal tirando de una especie de carromato, algo no visto y poco peculiar dentro de este tipo de representaciones.
Por todo nuestro camino, nos iremos encontrando con figuras de gran tamaño que representan algunas de las imágenes que hemos visto en estas pinturas rupestres, caballos, arqueros, humanos. La idea es original y dota de un aliciente más a este bonito enclave.
No podéis perderos dos puentes de piedra que se usaban, y se usan, para cruzar de un lado al otro del desfiladero y que parece que sostienen los acantilados, el Puente del Diablo y el Puente del Infierno. Estas antiguas pasarelas, no aptas para los que padecen de vértigo, eran el único enlace de Olvena con el exterior.
Como punto fuerte de este recorrido, tenemos los miradores. Desde diferentes alturas, tendremos unas maravillosas vistas de Olvena, de la comarca del Somontano de Barbastro, del embalse de El Grado y de algunos macizos pirenaicos como el Monte Perdido o el Monte Turbón.
Foto Vía Senderismo en España