 Para muchos visitantes, el Valle de Tena es uno de los lugares más bellos del Pirineo Aragonés. Desde sus llanos hasta sus cumbres, el lugar estimula los cinco sentidos con un no parar de atractivos que lo convierten en una de las arterias de la cordillera. Todos sus rincones y escondrijos evidencias los aires de grandeza que el lugar vivió aunque sin olvidar el carácter montañés y acogedor propio de la zona. El verde de los pastos se mezcla con el azul de los ibones y el paisaje abrupto de las altas cumbres se combina con pequeños pueblos que nos asombrarán por sus numerosos detalles y paisajes. Sallent de Gállego a los pies de la Peña Foratata, Formigal y sus pistas de esquí, Panticosa y su belleza ambiental y Biescas como puerta de entrada al valle, son las principales y más importantes localidades del Valle de Tena, aunque sin olvidar los pueblitos antes mencionados que le dan un ser propio a las gentes de este lugar. El Valle de Tena es un buen lugar para conocer la arquitectura pirenáica, donde la oscura pizarra y la piedra se funden con callejuelas empinadas y arboledas, fuentes y puentes esconden escondrijos que producen una sensación de calma inesperada al mismo tiempo que nos animan a realizar diversas actividades al aire libre. Si ya el Pirineo supone de por sí un importante y atractivo punto turístico, el Valle de Tena suma su propia esencia a la del Pirineo para conseguir una simbiosis hermosa entre cultura y naturaleza, entre gente y montaña. Como actividad, podemos cruzar el Valle de Tena por sitios poco tradicionales. A pocos kilómetros de Biescas podemos ir a la presa de Búbal, desde donde podremos coger una carretera que con rumbo a la Hoz de Jaca atraviesa la presa y asciende hasta la localidad. Alli podemos hacer un alto y mirar desde el mirador. Después podemos llegar hasta el Pueyo de Jaca y visitar la iglesia de San Miguel. Podremos llegar hasta Panticosa o tirar hacia Escarrilla disfrutando en ambos sentidos de un hermoso viaje. Por último podemos llegar hasta Sallent de Gállego pasando por las silenciosas calles del abandonado pueblo de Lanuza. Foto Vía: Willtron |