Graus es la legendaria capital de la comarca de la Ribagorza, situado en pleno prepirineo es una de las muy pocas ciudades que posee los títulos de Muy Noble y Muy Antigua, de lo que se descifra que es una ciudad con gran pasado histórico y social. Hoy día, Graus sigue siendo el importante centro que despliega su nombre a los cuatro vientos, hecho que hace que cada año no le falten visitantes. Dos de sus atractivos más curiosos son la trufa y la longaniza.
Tan sólo a ochenta kilómetros de Huesca capital yendo hacia el norte, la ciudad de Graus sirve de puerta de acceso e introducción a la Ribagorza y gracias a su situación estratégica puede servir como punto de partida hacia los parques más hermosos del Pirineo aragonés. Desde aquí podemos ir al Valle de Benasque, al Parque Natural Posets-Maladeta así como al Parque Nacional de Ordesa y otros lugares interesantes del Pirineo. Aún así, merece la pena quedarse en ella para descubrir sus encantos.
A sus recursos artísticos tenemos que añadir sin duda su entorno natural gracias al río Ésera y al embalse de Barasona.
Su centro urbano se extiende a los pies de Peña del Morral, protegido bajo el Santuario de La Peña, sin duda uno de los referentes turísticos y arquitectónicos de la villa. Como vía principal podemos erguir y hacer sobresalir la Calle Mayor, la cual aparece porticada en algunos tramos y alberga intersantísimos edificios sobre todo en la plaza del Ayuntamiento. Este último edificio de ladrillo mudéjar del siglo XVI tiene su fiel reproducción en el Pueblo Español de Barcelona.
Uno de los grandes atractivos artísticos de Graus es su arquitectura religiosa. De todas ellas, sin duda la más importante es la Basílica de la Virgen de la Peña, pero tampoco hay que dejar de lado la iglesia parroquial dedicada a San Miguel, gran obra románica que en su interior guarda hermosos retablos y una cruz de la Edad Media.
Otro lugar a visitar es el barrio de Barrichós, el núcleo antiguo de la población y donde podremos ver diversas muestras de la arquitectura civil como las casas solariegas de los Mur o de los Solanas, las dos del siglo XVI. En el extremo del barrio, concretamente en la plaza de Fantón, podemos ver la construcción de nombre homónimo, bien conservada y con gran sobriedad ornamental.
Foto Vía: horrapics